Equinácea: La solución natural a tus resfriados
Permalink

0

Equinácea: La solución natural

   Pasada ya la “paranoia” creada con la gripe “A” de años atrás, en estas fechas (como cada año), estamos en temporada alta de gripes y resfriados. La gripe, como el resto de enfermedades causadas por virus, no puede ser tratada con antibióticos, ya que estos no producen efecto alguno. Aún así, mucha gente insiste en tratarla de este modo, cuyo abuso les resta eficacia. Proponemos, como alternativa, la equinácea, una planta que ha demostrado su poder para reducir los síntomas y la duración de los resfriados.

   Nuestro país es uno de los países donde más se abusa de los antibióticos y donde, en consecuencia, menos eficacia tienen. El abuso puede ser tanto de utilizar estos fármacos sin necesitarlos realmente, como de prolongar el tratamiento más allá del tiempo prescrito. De esta manera, se produce el desarrollo de de resistencias bacterianas, lo cual es altamente preocupante. Durante el invierno se usan en exceso estos fármacos coincidiendo con la mayor incidencia de gripes y resfriados. La gripe la sufren anualmente cerca de tres millones y medio de españoles.

   De momento, la Ciencia no logra combatir las resistencias. Cada vez que aparece un antibiótico de mayor potencia, siempre surgen mutaciones que acaban desarrollando esas resistencias. Ya incluso se han encontrado microorganismos invulnerables a todo tipo de fármacos, superbacterias letales contra las que nada se puede hacer. Aquí os mostramos un documental muy interesante emitido por Euronews en el año 2011 sobre una mujer que pudo resistir a una superbacteria.

 Origen de la equinácea

    Es aquí donde introducimos a la equinácea. Su raíz es uno de los fármacos vegetales con más tradición y respaldo científico en el tratamiento de las infecciones, especialmente la gripe y los resfriados.

   La equinácea es originaria de Estados Unidos, aunque también se cultiva en Europa. Los indios norteamericanos la empleaban frente a una gran variedad de enfermedades. Los cheyenes preparaban infusiones de raíz y hojas en polvo para aliviar la irritación de garganta, las encías y la boca, así como para tratar el sarampión, las paperas, el reumatismo y la viruela. Con el fin de calmar el dolor dental, los comanches aplicaban directamente la raíz sobre la muela afectada, mientras que los sioux preferían su uso para las mordeduras de serpientes y la rabia. Con la llegada del hombre blanco, la equinácea se incorporó al vademécum de los colonos y, desde entonces, se ha utilizado en caso de gripe, resfriado y bronquitis, fundamentalmente. Sin embargo, ha sido en la última década cuando su uso se ha extendido en el tratamiento de la primera, coincidiendo con el auge de la fitoterapia (o aplicación terapéutica de las plantas), y con los hallazgos sobre su mecanismo de actuación. Hoy se sabe que es un estimulador inespecífico del sistema inmune. En otras palabras, que aumenta la producción y actividad de los linfocitos (glóbulos blancos) y macrófagos. En concreto, se ha comprobado que activa las células T y las natural-killer (NK), que juegan un importante papel contra los virus. Las células T producen interferón, una proteína que protege al organismo frente a las infecciones virales. Por su parte, las NK son células activas contra neoplasias y virus.

Beneficios de la equinácea

   Se ha comprobado que su empleo ante gripes y resfriados resulta especialmente eficaz ya que, además de estimular las defensas, cuenta con propiedades antitérmicas, analgésicas y antiinflamatorias, lo que permite reducir los síntomas, ademequináceaás de prevenir el contagio. La equinácea también ha demostrado su eficacia contra bacterias y hongos. Uno de los mecanismos que explican su capacidad antivírica y antibacteriana es que bloquea la actividad de la hialuronidasa, una sustancia que impide que se extiendan las infecciones y favorece la curación de las heridas. Por vía tópica, también está indicada para las infecciones de oído, abscesos dentales, heridas purulentas, quemaduras o ulceraciones de la piel. 

   Sin embargo, se recomienda no usarla previamente, ya que aún no se ha investigado a fondo su poder preventivo. Es ante la aparición de los primeros síntomas de resfriado cuando ha quedado demostrada su utilidad.

Modos de presentación de la equinácea

   En el mercado encontramos tés, pastillas, pomadas y gotas. Los tres últimos son más recomendables ya que el secado reduce sus efectos terapéuticos. En cualquier herboristería o ya incluso en los centros comerciales, podréis encontrar estas presentaciones. Además, Internet permite que podamos encontrar fácilmente cualquier producto sólo dedicando unos minutos a buscar a través de cualquier buscador como Google o similar.

Contraindicaciones de la equinácea.

   Hasta ahora no se ha detectado ningún efecto secundario de importancia, aunque debido a la capacidad de la equinácea de estimular las defensas se desaconseja su uso en personas que padecen enfermedades relacionadas con el sistema inmune, como el sida, la tuberculosis o la esclerosis múltiple. Los alérgicos a las plantas de la familia de las Compuestas también deben evitarla. En todo caso es recomendable consultar a un especialista ante la mínima duda que tengamos.

Equinácea: La solución natural 5.00/5 (100.00%) 1 vote

Deja un comentario

Required fields are marked *.