¿Tienes hambre o sed? Diferencia ambos estímulos
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¿Tienes hambre o sed?

Quizás pueda parecer una tontería, pero a veces se hace especialmente difícil distinguir cuándo nuestro cuerpo envía señales de hambre o sed. Es normal en personas obesas, que han desoído las necesidades reales de su propio organismo, ignorando las sensaciones de hambre y saciedad, que tengan problemas para identificar correctamente cuándo el cuerpo le pide agua o alimento. Si a esto le unimos que el mecanismo de la sed es muy débil, tenemos una combinación apropiada para comer de más en momentos en que nuestro organismo no necesita un aporte calórico.

El agua es hambre o sedfundamental en nuestro organismo, de hecho más del 60% de nuestro cuerpo está formado por este preciado líquido. Si aportamos la cantidad recomendada de agua diaria, además de prevenir la confusión entre hambre o sed, prevendremos a nuestro organismo de la temida deshidratación y de multitud de enfermedades que conllevan esta carencia de agua. La pregunta ahora es sencilla:

¿Cómo diferenciar si tenemos hambre o sed?

Es necesario aprender a escuchar y comprender a nuestro organismo. No hay una fórmula mágica que nos ayude a recuperar esta conexión. El aprendizaje requiere de un entrenamiento constante basado en los siguientes puntos:

  • Hazte esta pregunta a ti mismo cuando estés tentado a picar algo entre horas: ¿Cuánto tiempo hace que has comido? ¿Cuánta cantidad de comida fue? ¿Es lógico tener hambre de nuevo? Con tus propias respuestas podrás valorar si el hambre está promovido por otras circunstancias como estar nerviosos, ansiosos, aburridos, tristes… Si es así, reflexiona sobre la necesidad de tratar esas emociones en lugar de comer instintivamente para acallarlas.
  • Trata de identificar las ocasiones en las que comes por costumbre: En ocasiones asociamos momentos cotidianos con comida, por lo que cuando se nos presenta algunos de estos momentos sentimos  la necesidad de comer inmediatamente. Por ejemplo, si cada vez que vas a un estadio de fútbol a ver un partido comes pipas, tu cerebro asociará este momento con esa comida e instintivamente te mandará señales de hambre. Lo mismo ocurrirá si cada vez que vas al cine acompañas la película con palomitas o refrescos. No es la propia sensación de hambre sino el aprendizaje lo que nos impulsa a consumir esos alimentos en esos determinados momentos. Si no eres capaz de modificar esos hábitos, sería bueno el tratar de reducir esos momentos que te impulsan a comer.
  • Aprender a identificar la sensación de saciedad: Si conseguimos comer lentamente, masticando despacio y saboreando plenamente cada bocado que damos, podremos controlar mejor la cantidad de alimento que tomamos. Hay que tratar de no acabar con sensación de pesadez, no necesariamente comiendo todo el plato, sólo la cantidad de comida que necesitamos, de manera que se hace un auto-control pleno, consiguiendo identificar el momento de saciado.
  • Distinguir entre hambre o sed. Como decíamos anteriormente, se da comúnmente en personas obesas que han pasado mucho tiempo ignorando las señales del cuerpo. El organismo les pide hidratación, pero ellos lo interpretan como una señal de hambre. El error confirma que necesitábamos comida toda vez que después de comer nos sentimos saciados de nuevo y eliminamos esa sensación de hambre o sed. Esto es debido a que la mayoría de alimentos contienen agua, consiguiendo calmar la necesidad de bebida, pero aportando al mismo tiempo unas calorías extras no necesitadas, que después se transformarán en kilos de más. Para evitar esto, se hace necesario diferenciar ambas sensaciones. Cada vez que sientas hambre, observa si tu garganta y boca están secas y pregúntate si puede estar tu cuerpo pidiendo la ingesta de líquido en lugar de sólido. Recuerda la última vez que bebiste agua, y si aún así no lo tienes claro, bebe un vaso de agua y espera de 10 a 15 minutos para asegurarte de que no desaparece esa necesidad de hambre, o confirmando que lo que realmente tenías era sed.

Beneficios de beber agua

Consumir agua no sólo va a conseguir eliminar momentos del día en que comemos sin necesidad, sino que aportará una serie de beneficios que quizás desconozcas. Una buena hidratación es tan importante, que se ha creado un Observatorio de Hidratación y Salud, donde hay multitud de información sobre el tema y que podéis consultar pinchando aquí. Entre los beneficios de una correcta hidratación, vamos a destacar los siguientes:

  • Cura los antiácidos y cura la acidez estomacal.

    hambre o sed

    Autor de la fotografía: Greyerbaby

  • El agua puede prevenir y curar la artritis.
  • Angina de pecho: puede ser causada por una deshidratación en el organismo entre el eje del corazón y los pulmones. Al aumentar la cantidad de agua ingerida puede curar la angina de pecho en uno de sus casos.
  • El dolor de espalda puede ser signos de falta de agua en los discos de la espina dorsal.
  • La migraña puede estar ocasionada por la falta de agua requerida en los ojos y el cerebro.
  • La colitis es una falta de agua en el intestino grueso.
  • Asma. Es una complicación de la deshidratación. El aumentar la cantidad de agua ingerida previene los ataques de asma.
  • Hipertensión, diabetes tipo II, depresión, colesterol… son sólo algunas de las enfermedades que pueden aparecer bajo un estado de deshidratación acusado.
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